Renato Silva: el joven que llevará el wushu chileno al escenario olímpico

El deportista de 17 años, oriundo de Peñaflor, representará a Chile en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026. Una oportunidad histórica para visibilizar una disciplina que todavía lucha por conseguir reconocimiento y recursos en el país.
Por Kiara Galdames, Sofía Millanao, Jesús San Martín, Jorge Fuentes y Kiara Cid
Con 17 años, Renato fue seleccionado para representar a Chile en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, que se desarrollarán en Senegal entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre.
Dakar 2026 no solo será la cuarta edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud de verano, sino también el primer evento deportivo olímpico realizado en territorio africano. Además, el wushu debutará dentro del programa competitivo juvenil, abriendo una vitrina internacional para una disciplina con siglos de tradición, pero todavía desconocida para buena parte del público.
Para Renato, la noticia significó la confirmación de que todas las horas de entrenamiento, los viajes, las ausencias al colegio, las lesiones y los sacrificios realizados durante años habían valido la pena: “Me emocioné cuando me dijeron que iba para los Juegos Olímpicos Junior de Dakar. Se me salieron las lágrimas, porque al final todo este esfuerzo me hará representar a mi pais”.
Renato llegará a Dakar como representante de un deporte poco conocido en Chile, que ha crecido gracias al compromiso de sus atletas, profesores y familias, muchas veces sin los recursos ni las condiciones necesarias para competir en igualdad de oportunidades: “Es un gran avance para el wushu chileno. Llevamos muchos años trabajando y que se haya dado esta oportunidad para que el wushu esté presente en los Juegos Olímpicos es un gran avance. Estoy muy feliz por eso”.
Un logro histórico para Renato y el wushu chileno
El wushu es el nombre con el que se conoce al conjunto de las artes marciales chinas. Aunque muchas personas lo relacionan con el kung-fu, el concepto abarca diferentes estilos, técnicas y modalidades desarrolladas a lo largo de siglos de historia.
En el ámbito deportivo contemporáneo, una de sus principales expresiones es el taolu, modalidad que será parte de Dakar 2026. En ella, los competidores ejecutan rutinas compuestas por movimientos ofensivos y defensivos, saltos, giros, desplazamientos, posiciones, patadas y ejercicios de equilibrio. Las presentaciones pueden realizarse con las manos libres o con armas tradicionales, como bastones, espadas o lanzas.
A diferencia de otras artes marciales, en el taolu los deportistas no combaten directamente contra un adversario. El atleta entra solo al área de competencia, conocido como tapete, y presenta su rutina frente a un grupo de jueces, quienes evalúan la dificultad de los movimientos, la precisión técnica, la estabilidad, la velocidad, la coordinación, la fuerza y la calidad general de la ejecución.
Cada detalle puede marcar una diferencia. Una pérdida de equilibrio, una caída, una recepción incorrecta o un movimiento incompleto pueden disminuir el puntaje final. Por eso, detrás de una presentación que dura apenas unos minutos existe un trabajo de años.
Renato conoce esa exigencia. Durante los periodos previos a una competencia, sus entrenamientos se concentran en repetir las rutinas hasta conseguir que cada movimiento sea preciso, fluido y seguro.
“En todas las clases hacemos lo mismo al principio. Elongamos y, dependiendo de la clase, trabajamos diferentes cosas. Ahora, como estamos en periodo de precompetencia, hacemos rutina, rutina y rutina. Otras veces podemos tener una clase completa de saltos o de determinados ejercicios”, explica.
En Dakar, el joven chileno competirá frente a deportistas provenientes de diferentes países y será parte de una experiencia olímpica que, hasta hace poco, parecía distante para el wushu nacional.
Pese a la magnitud del desafío, Renato evita instalar la obtención de una medalla como la única forma de medir su participación. “No espero podios, no espero nada de eso. Espero quedar satisfecho conmigo mismo y disfrutar de esta gran experiencia”, señala.
La posibilidad de regresar con una medalla está presente, pero prefiere mirar más allá del resultado: “Sería espectacular, pero lo veo difícil. Más allá de una medalla, para mí la medalla es haber llegado allá, a los Juegos, disfrutarlo y conocer gente. Para mí eso es lo más importante”.
“Cualquier persona puede hacer wushu. Tiene que gustarle el deporte y ser apasionada. Las aptitudes físicas se desarrollan; nadie nace con un don para el wushu o para el fútbol. Eso se desarrolla con entrenamiento y tiene que estar acompañado por buenos profesores, buenos profesionales y el apoyo de la familia”, señala.
La motivación puede ser importante para comenzar, pero no siempre permanece intacta. En los momentos difíciles, explica Bobadilla, la disciplina es la que permite continuar.
En Renato, esa constancia se refleja en años de trabajo. Cuando Fabián Reyes debe elegir una sola palabra para describirlo, no habla de talento, velocidad ni flexibilidad. La palabra que escoge es “esfuerzo”.

El deporte que se convirtió en su forma de vida
Antes de convertirse en seleccionado nacional, Renato fue un niño inquieto que buscó su lugar en diferentes disciplinas. Practicó fútbol, natación y taekwondo, pero ninguna de esas experiencias consiguió producir en él la conexión que sintió cuando vio por primera vez una exhibición de wushu.
La presentación se realizó en Peñaflor y participó la escuela en la que años más tarde comenzaría a entrenar. Los movimientos, los saltos y las técnicas llamaron inmediatamente su atención.
“Yo hacía taekwondo y un día hicieron una exhibición en la que se presentó la escuela de wushu. Me gustó mucho, pero después no supe más. Un día, saliendo de una clase de taekwondo, vi un cartel que decía que había clases de wushu los miércoles. Ahí llegué y, desde el primer día, me gustó y me quedé”.
Tenía alrededor de ocho años cuando comenzó este camino. Desde entonces, el wushu dejó de ser simplemente una actividad deportiva y pasó a ocupar un lugar central en su identidad.
Su profesor, Fabián Reyes, lo conoció durante esos primeros años, cuando la escuela todavía no contaba con un espacio estable para desarrollar sus clases.
“Renato llegó cuando nosotros empezamos a hacer wushu acá en Peñaflor. Tenía ocho años y llegó muy chiquitito. En ese tiempo hacíamos clases en muchos lugares distintos; éramos prácticamente nómades.
«Estuvimos en espacios chicos, en otros más grandes y en colegios que nos prestaban lugares”, recuerda el entrenador.
Renato reconoce en su profesor una de las figuras determinantes de su historia deportiva. “Mi profesor fue el primero que vi haciendo wushu. Él fue quien me motivó a entrar desde que lo vi en esa exhibición”, cuenta.
Desde entonces, el entrenamiento comenzó a ordenar sus días. Las competencias y los viajes también empezaron a ocupar espacio dentro de su vida académica y familiar.
“He faltado a muchas pruebas y a veces me he perdido contenidos, pero el colegio siempre me ha apoyado. Conversan con los profesores y me permiten dar la evaluación otro día. Si no entiendo una materia, les pido que me expliquen fuera de la clase para poder aprenderla bien”.

Competir sin contar con todos los recursos
El crecimiento deportivo de Renato también permite observar las dificultades que enfrentan las disciplinas con menor visibilidad en Chile. Los viajes, las estadías, la indumentaria, la preparación y los implementos necesarios para competir implican gastos que, en muchas oportunidades, deben ser asumidos por los propios atletas y sus familias. “Generalmente nos costeamos todo nosotros”, afirma Renato.
El deportista reconoce que han recibido algunos apoyos para participar en competencias internacionales, pero considera que el respaldo institucional sigue siendo insuficiente y que no siempre existen oportunidades para los deportes alejados de las disciplinas tradicionales.
Para su madre, el financiamiento es uno de los principales obstáculos que enfrentan las familias de deportistas de alto rendimiento. “El gran desafío es el tema económico. Ir a competir afuera representa un sacrificio muy grande, no solamente para los padres, sino también para los tíos, los abuelos, el colegio y todo el entorno. En el caso de Renato, todos se han unido y hemos podido conseguir grandes cosas, pero hemos tocado muchas puertas y son muy pocas las que se abren y entregan los recursos necesarios”, explica Jimena Guerrero.
La falta de financiamiento también afecta las condiciones cotidianas de entrenamiento. De acuerdo con Fabián Reyes, los deportistas chilenos no siempre cuentan con la infraestructura necesaria para practicar bajo las mismas condiciones que encontrarán en los grandes torneos.
“Nos faltan muchas cosas. No somos el único deporte que sufre esta realidad, pero no podemos compararnos con disciplinas de alta convocatoria. No llegan los recursos, no tenemos auspiciadores y mucha gente no conoce el wushu”, sostiene.
Esa carencia hace que los resultados obtenidos por Renato y otros deportistas chilenos adquieran una dimensión todavía mayor.
“Renato fue campeón sudamericano cuando tenía 11 o 12 años, entrenando en estas condiciones y compitiendo contra países que cuentan con todos los recursos. Eso habla de su esfuerzo. Pero como profesores también nos preguntamos hasta dónde podríamos llegar si tuviéramos un área oficial y mejores condiciones”, agrega Reyes.
Para David Bobadilla, la llegada del wushu a un escenario olímpico también puede convertirse en una invitación para que más personas conozcan la disciplina.
“El wushu es un deporte muy bonito. Tiene saltos, desplazamientos, equilibrio, flexibilidad y mucha cultura china. También se practica con armas cortas, armas largas, lanzas y bastones. Es muy completo y tradicional. Además de aprender un arte marcial, uno conoce parte de la filosofía y del idioma chino. La gente debería atreverse a conocerlo y practicarlo”.

Dakar 2026: una puerta para las nuevas generaciones
La participación de Renato en los Juegos Olímpicos de la Juventud representa algo más que su llegada a una competencia internacional. Es la posibilidad de que una disciplina con siglos de historia se presente ante una audiencia olímpica y encuentre nuevos espacios de reconocimiento en Chile.
También será una oportunidad para que Renato conozca a jóvenes provenientes de diferentes realidades deportivas y culturales. A través de competencias sudamericanas y panamericanas ya ha construido amistades con atletas de Argentina, Venezuela y Brasil, pero en Dakar vivirá una experiencia distinta de todas las anteriores: “No sé exactamente qué voy a encontrar, pero me gustaría conocer a más atletas de otros países y pararme en ese tapete. Va a ser una experiencia totalmente distinta de todo lo que he vivido”.
Para Fabián Reyes, la participación olímpica puede abrir un camino que beneficie a quienes vienen detrás:
“Este evento, independientemente de cómo resulte la competencia, va a significar la apertura del wushu olímpico en Chile. Puede abrir la puerta al deporte de alto nivel, a los recursos que nos faltan y a nuevas oportunidades. Lo principal es que sea una experiencia positiva para Renato y que vuelva con un aprendizaje que pueda transmitir a todos los niños que vengan después”.
En Dakar habrá un puntaje y una posición final. Sin embargo, Renato entiende que el impacto de la participación no terminará cuando Renato abandone el área de competencia.
En Peñaflor, ese futuro ya comienza a hacerse visible. Los alumnos más pequeños observan a Renato como un referente. Ven en él la prueba de que un deportista formado en la misma escuela y bajo condiciones similares puede alcanzar un escenario internacional.
Renato sabe que en Dakar no solo vestirá la camiseta de Chile. También llevará consigo la historia de un deporte que busca dejar de ser invisible y la esperanza de quienes entrenan pensando que, después de él, otros jóvenes podrán recorrer el mismo camino.